Bitácoras Clásicas: mi primer recorrido por La Mancha

Como cualquier lector cuerdo sabe, una vida jamás va a ser suficiente para leerlo todo. Uno debe decidir constantemente la ruta que quiere tomar en cuanto a las lecturas.

Siguiendo esa lógica, no soy partidario de seguir ningún canon literario. Nunca me he sentido con la obligación moral de leer a ningún autor ni ninguna obra… hasta ahora.

No es que esté pecando de hipócrita, creo que ningún lector debería dejarse llevar por ninguna religión literaria. Dejémosle eso de andar evangelizando a los otros. Nadie es menos lector por no haber leído a Dante o mejor lector por haber terminado el Ulises de Joyce.

Ahora bien, creo sinceramente que si uno aspira a escribir, entonces sí se vuelve necesario pasar por ciertos libros. Sistematizar un poco más y mejor la lectura, con miras en aprender una o más técnicas, procesos o, por qué no, estilos.

Este ha sido mi caso.

Hace varios años intenté escribir una novela. La dejé a medias. Todas mis ideas y argumentos se fueron disolviendo a medida que intentaba abordarla. Así que por algún tiempo la dejé a un lado. En cambio, puse todo mi esfuerzo en entender ese formato de narración que a Borges tanto le encantaba: el cuento.

Pero este año volví a toparme con la necesidad de entrarle a la novela. No creo que ahora la entienda mejor, pero creo que tengo mejores herramientas para al menos intentarlo. No lo sé, tampoco digo que vaya a ser publicable, solo creo que al menos tengo lo necesario para concluirla.

Menciono esto porque, cuando me replanteé la idea de escribir otra vez mi novelita chafa, entendí que necesitaba “estudiar” a los grandes del género. Y como no podía ser de otra forma, me dirigí al Santo Grial de la Novela Moderna: Don Quijote de la Mancha.

Como no tengo ganas de fingir nada, les confieso que me tarde más de dos meses en atreverme a abrir el libro después de comprarlo. Me daba pereza. Lo pensé mucho antes de atreverme a abordarlo. Imaginaba cuántas referencias oxidadas iba a tener, cuántas formas del lenguaje que ya no se usan… y sospechaba que lo iba a dejarla tirado sin terminar.

Por suerte me equivoqué.

El inicio fue complicado. La distancia entre el lenguaje de Alfonso Quijano y el mío es, efectivamente, abismal. Por suerte me conseguí, por consejo de un amigo que conoce mucho sobre esto, la edición conmemorativa de la RAE, que trae una sinfín de pies de página, explicando cada palabra extraña o expresión caduca.

Pero superado este obstáculo, y habituándome al lenguaje, todo fue cuesta abajo. Mis intenciones de estudiar concienzudamente cualquier cosa de Don Quijote, de analizarlo como si se tratase de un trabajo de la universidad, han fracasado estrepitosamente. ¿Por qué? Por la simple razón de que lo he disfrutado muchísimo. Es increíble, pero este libro me ha sacado un montón de carcajadas.

De hecho, fue gracias a una de esas carcajadas que comprendí (sí, soy bastante torpe para comprender ciertas cosas) a qué se refieren todos cuando hablan de clásicos: ¿cómo es posible que un libro que tiene más de 400 años me haga reír de esta manera? Pues por eso, porque no pierde vigencia, porque tocó una fibra humana que, aunque no ha permanecido intacta todo este tiempo, ha variado poco. ¿Qué fibra es esa? No me queda totalmente claro. Lo que sí sé es que estoy disfrutando de las aventuras de Quijano y Panza al mismo nivel que he disfrutado series y películas. Y eso es una maravilla.

No lo he terminado. No he llegado ni a la mitad. Pero he decidido que así quiero que vaya, a ese ritmo: todos los días, religiosamente, leo un capítulo. Lo leo despacio, me tomo el tiempo de leer cada pie de página y releo algunas partes que a veces me confunden (sobre todo por la forma de hablar de la época). Lo estoy disfrutando como enfermo.

Así que eso: con Don Quijote le estoy perdiendo el temor a los clásicos. Un temor bastante imbécil, sí, pero es real. Y estoy seguro que no soy al único que le pasa.

Por cierto, esta es la edición que compré. Si se quieren animar, se las recomiendo muchísimo:

Anuncios

6 comentarios sobre “Bitácoras Clásicas: mi primer recorrido por La Mancha

  1. Que sigas disfrutando la lectura 🙂 es muy importante dar con una buena edición, más en este caso particular por lo que mencionaste en el post. Lo empecé cuando tenía 15 y lo abandoné, prometiéndome volver al mismo en el futuro…todavía no le toca pero ya volveré a la biblioteca a buscarlo. Y ¡éxitos con tu novela! Saludos 🙂

    1. Muchas gracias Coremi (por alguna razón no recuerdo haber visto tu comentario antes) Te recomiendo mucho esta edición, está genial, ayuda mucho a entender algunas frases o contextos que se nos escapan.
      Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s