Apóstata de la esperanza

Tenía planeado publicar otra cosa ahora. Algo diferente. Tengo pendiente una breve reseña de otro libro de Castellanos Moya, pero me he detenido. ¿Por qué? Porque necesito exorcizar un poco. Hablar sobre un tema que no me gusta: mi país.

Karla Lisseth Turcios era una periodista de uno de los principales medios de comunicación de este país. El domingo, después de haber sido reportada como desaparecida, fue encontrada estrangulada en un departamento del interior del país.

No voy a ahondar en detalles. Si quieren conocer más, pueden entrar en este enlace.

Pero lo cierto es que su muerte me ha afectado de un modo extraño.

No la conocí, aunque estudió la misma carrera y en la misma universidad que yo. No la conocí a ella pero conozco a muchos de sus colegas. Todos coinciden en lo mismo: era una maravilla de persona. He visto los tuits y los estados de Facebook de los que sí la conocieron, y da la impresión que muchos de ellos no se lo terminan de creer, que no lo terminan de asimilar.

Y es curioso, porque jamás me ha tocado vivir algo así con una persona cercana a mí, pero entiendo ese sentimiento. Todos los que vivimos en este país, en esta región del último mundo (como dice Edwin, quien por cierto también la conoció) conocemos esa sensación de desesperanza e impotencia absolutas. Es como un pedazo de hierro caliente que se origina en el esófago y baja hasta el estómago, para luego expandirse por todo el cuerpo. Es el horror mismo de vivir en un país sin ley, sin esperanza. Es la perenne congoja de saberse hijo de una patria que nos odia, que hace todo lo posible por asesinarnos.

El caso de Karla no es único. El mismo día que encontraron su cuerpo murieron asesinados cuatro familiares de un agente de la policía. Probablemente asesinaron también a otras personas de las que los medios de comunicación no nos dieron cuenta.

Si el que lee esto vive en un país del primer mundo, supongo que pensará que exagero. Y no los culpo: este país es exagerado. Cuando mata, cuando tortura, cuando despoja.

Basta con que me crean esto: todos en este país tenemos una historia macabra para contar. Todos conocemos de alguien a quien mataron por alguna circunstancia inverosímil. A alguien que obligaron a huir de su hogar una madrugada cualquiera. A alguien que perdió todo por la simple razón de estar en el momento equivocado. Todos en este país tenemos asesinatos qué lamentar.

A mi no me ha tocado… aún. Por supuesto que espero que jamás me toque. Pero no es necesario haberlo vivido en carne propia para que estas mierdas nos afecten tan profundamente.

Yo hace ratos apostaté de la esperanza. Invito a mis compatriotas a hacer lo mismo: aquí no hay forma de, no hay razón para seguir, no existe una salida. Aprovechen la mínima oportunidad para largarse. Es preferible ser un indeseado en el primer mundo que una estadística de muertos en la tierra que nos vio nacer.

Este país no merece la pena.

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13 comentarios sobre “Apóstata de la esperanza

  1. Al leerte pensaba que bien pudieras hablar de México, precisamente hace apenas un año murió una periodista llamada Miroslava Breach, asesinada cobardemente por sicarios y puesta en bandeja de plata por miembros del partido en el poder de mi estado, por negarse a dar sus fuentes en un caso de narcopolitica. Al igual que tu, aunque no muy cercana a ella, conocí y admire el trabajo de Miros, una mujer recia y valiente como la mayoría de las norteñas.
    Comparto tu dolor y sobre todo entiendo tu sentimiento, porque es el mío.

    1. Creo que, como una pequeña recompensa en medio de este panorama desolador, el dolor de una forma u otra nos hermana.
      Cuando en mi post hablo de “región” en un primer momento pensaba solo en Centroamérica, pero tenés razón: México también sufre el mismo mal que nosotros. Y quizás más, por ser más grande y complejo.
      Gracias por comentar.

  2. Así es, todo latinoamerica padece problemas similares; yo creo que en México las cosas se complican por nuestra cercanía con USA

  3. Amigo, reconozco tu dolor y también es mio.
    Hay un refrán que dice algo así como “Si la esperanza es verde, aquí se la comió un burro”
    Lamentablemente, sobran burros y entiendo tu apostasía.
    No estás solo, a pesar de los pesares.
    Saludos.

  4. Gracias por compartir tu reflexión, exorcizar demonios ayuda. Y en mi país también se siente ese odio y desdén de parte de los gobernantes para el pueblo. Están empezando a surgir casos de “justicia por mano propia” en donde por discusiones, desacuerdos la gente se asesina entre ellos: hace poco un colectivero fue asesinado por unos pasajeros que no tenían dinero para recargar la tarjeta con la que se utiliza este transporte. No justifico, pero creo que de fondo hay una desesperanza y violencia palpitante por todo lo que sucede a nivel social. Y el gobierno se lavó las manos, diciendo que fue obra de los opositores. PATÉTICO. Saludos, y fuerza.

    1. Lamentable ese caso, pero es la desesperación de los ciudadanos y un gobierno que no hace si no repartir culpas y no solucionar nada.

    2. Interesante. No lo había pensado, pero acá también esos casos en los que las personas toman la justicia por cuenta propia. Da la impresión que en el cualquier monento va a estallar algo grande y feo. Parecido a lo que está sucediendo ahorita mismo en Nicaragua.
      Por cierto, ¿de qué país sos?

      1. Del país de: la inflacción, la bicicleta financiera, el gobierno neoliberal lameculo de EEUU, los impuestos por las nubes, las mentiras de la prensa. Bienvenido a Argentina.

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