Yo, el iluso, no tengo patria

Se acercan en mi país las elecciones para legisladores y alcaldes. La verdad es que no es un tema del que me guste escribir demasiado, aunque sería inexacto decir que no me guste: lo he metido en la categoría de temas apasionantes que se debe tratar entre pláticas y cafés.

Pero buscando otras cosas que ya no vienen al caso, me reencontré con esta carta de Salarrué, uno de los más grandes escritores que ha visto este pedazo olvidado del mundo.

Como me pareció pertinente para estas fechas, y como me pareció que es aplicable para otros países, decidí traerles un fragmento (la versión completa solo la pude encontrar en este enlace, tiene errores de redacción, pero vale la pena):

Mi respuesta a los patriotas:

Yo no tengo patria, yo no sé qué es patria: ¿a qué llamáis patria vosotros los hombres entendidos por prácticos? Sé que entendéis por patria un conjunto de leyes, una maquinaria de administración, un parche en un mapa de colores chillones. Vosotros los prácticos llamáis a eso patria. Yo, el iluso, no tengo patria; no tengo patria pero tengo terruño (de tierra, cosa palpable). No tengo El Salvador (catorce secciones en un trozo de papel satinado); tengo Cuscatlán, una región del mundo y no una nación (cosa vaga).

Yo amo a Cuscatlán.

Mientras vosotros habláis de la Constitución, yo canto a la tierra y a la raza: la tierra que se esponja y fructifica, la raza de soñadores creadores que sin discutir labran el suelo, modelan la tinaja, tejen el perraje y abren el camino. Raza de artistas como yo, artista quiere decir hacedor, creador, modelador de formas (cosa práctica) y también comprendedor.

La mayor parte de vosotros se dedica en su patriotismo a pelearse por si tienen o no derecho, por si es o no constitucional, por si será fulano o zutano, por si conviene un ismo u otro a la prosperidad de la nación. La prosperidad es para vosotros el tenerlo todo, menos la tierra en su sentido maternal.

(…)

¿Qué cosa es vuestra patria que yo no la miro? Me pedís que descienda a vuestra realidad y no sé donde poner el pie; por todos lados encuentro arena movediza. Si yo os invito a que vengáis a mi terruño, tendréis amplio campo donde correr y sudar; podréis untaros las manos en barro fresco y llenaros el pecho de aire puro.

En esa vuestra patria yo sólo respiro odio, cobardía, incomprensión…

Aunque el texto es siempre es aplicable totalmente con nuestras realidades actuales, debo agregar que Salarrué publicó esta carta en Repertorio americano (donde también escribió Claudia Lars) el 27 de febrero de 1932, o sea, ayer exactamente cumplió 86 años.

Y sigue siendo tan oportuna.

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3 comentarios sobre “Yo, el iluso, no tengo patria

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