Ocho menos algo

Hoy desperté temprano. Recordé que era domingo y que podía dormir un poco más. Desperté de cara a la ventana lateral del cuarto. Creo que eran las cinco de la mañana y el cielo estaba coloreado de un lavanda maravilloso. Puede que no fuera lavanda, puede que haya sido un celeste intenso, pero yo lo vi lavanda y me gustó mucho.

Recuerdo que lo primero que hice fue tomar el celular e intentar tomar una foto. No se pudo. Entraba demasiada luz, no quedaba bien, ni siquiera lo intenté dos veces.

Fracasar un domingo a las cinco de la mañana bajo un cielo color lavanda es una nueva dimensión.

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