Noche triste

Hay poemas oportunos.

Divagaciones y concentraciones de un artista del hambre

Mi cigarrillo incandescente no se apaga
gustaría a mi vida estar tan viva como una llama
más es tarde para los reproches infantiles
de añorar la vida que no tengo, ¡ay! Mis verdades inverosímiles

Más el café siempre me gustó amargo
los amores descomunales a pesar del letargo
y las eternas camas vacías con su vejamen
ya que todo viene de la nada a la nada ¡ay! El jazz que me deprime

Mi depresión es sincera: como un agujero en el vacío
la llena un billete de cinco, mi capital infinito
dos viajes de mañana, ida y vuelta, en la ruta de la muerte
ansío desesperado, el despertarme insensible

¿Qué quedaría de mí si un jazz de Coltrane a la media noche
no me dieran ganas de matarme?
Chet Baker alguna vez me recordó la hidrocefalia ajena,
los borrachos tristes, los muertos indecentes,
las putas hijas de putas, y también…

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