Estar enfermo

La vida era más fácil cuando la fiebre se iba con un par de pastillas, el dolor de cabeza se curaba con dos litros y medio de café, y, por más moribundos que estuviésemos, la comida siempre sabía a comida. (También ayudaba el que uno no estuviese todo el tiempo añorando e idealizando al jodido pasado)

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