Paseo Casi Inmoral

Tras  la verde mirada la ciudad se ve menos infesta se me antoja de pronto inventar historias lúdicas que se imprimen en la falsa gangrena que somete a este pedazo de tierra -¿mi ciudad?- y los transeúntes  son menos deliciosos y los automóviles carecen ahora de vida propia y se asfixian sin reparo antes del rojo y se levanta con ímpetu la ingenua publicidad del bienestar con sus alrededores charlatanes y sin escrúpulos y la siempre bienvenida amalgama de sabores que entran por el oído pululan con desdén sobre los infiernos frágiles del atardecer mientras el miedo -más hermano nuestro que nuestros vicios- se transmuta en muecas carcomidas por la comodidad y el lujo y comfort que otorga con estoicismo la más sucia de las consciencias
Uno disfruta de un buen tráfico de ciudad que se hilvana sobre sinuosas latitudes del espíritu y la sinrazón con esas antojadizas y ridículas veredas que se esparcen ociosas sobre la oferta de trabajo y las ganas de fumar
Tras la verde mirada la ciudad pesa menos y las almas fugitivas -parecen- encontrar un buen bar donde se puede brindar por sus salvadores personales. Mientras escupen.

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