Sobriedad onírica

El otro día soñaba que una tipa muy guapa me invitaba a unos tragos. No bebo, preciosa, contesté con tono galante. No jodás, dijo y soltó una carcajada. ¿De qué putas te reís? ¡de donde yo vengo esa es una virtud muy rara! Le dije fuera de mis casillas. Pues qué mierda es ese lugar de donde venís, me dijo con sonrisa burlona, y se metió de golpe un trago. No sé cómo hacés para soportar la miseria humana andando siempre sobrio, añadió; se levantó y se fue, sin borrarse nunca su maldita sonrisa.
Recuerdo que me desperté con una gran inquietud en el pecho.
La tipa guapa de los tragos convirtió mi vocación de abstemio en un estorbo social y existencial.
Pero lo que más me enojaba era pensar en cuánta razón tenía la muy cabrona sobre el lugar de donde vengo.

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