Sobre Madurar

Ahora mis conversaciones con mi viejo giran en torno a los desvaríos de la política; me comenzó a gustar la cebolla y el café casi hirviendo, escucho discos completos de Luis Eduardo Aute y trato, en la medida de lo imposible, no esconderme detrás de las faldas de mis excusas y complejos; enfrentar la realidad con cara solemne y lucho siempre por tragarme los chistes que siempre acuden a mi en los momentos menos oportunos. A veces también planeo mi futuro y me da por quejarme del presente.

Y yo que alguna vez me juré a mi mismo nunca madurar.

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