Salud

Hoy cumplo mi tercer día de visita al Polideportivo que está cerca de mi casa para realizar lo que yo llamo “un muy mal intento de ejercicio físico”.
Mi condición es pésima: el aire me falta; las piernas me duelen; me mareo cuando comienzo el “trote” y a cada instante el cuerpo me pide casi a gritos que me deje de estupideces y que mejor me quede escuchando música en la comodidad de mi cama.

Pero estos tres días -al menos- he dejado mi habitual y bienamada pereza para dignarme a salir, correr, sudar, cansarme, aguantar el dolor del día siguiente y fingir que no reciento el dolorcillo de cuando subo y bajo gradas.

La única ventaja -a corto plazo- que le veo a todo esto, es que hoy duermo con más ganas y puedo jactarme en todas mis redes sociales y en mi blog de que hago ejercicio.

«¡Qué dura es la salud y el celibato!» Como dice el profeta Joan Manual Serrat.

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